lunes, 27 de marzo de 2017

Era Victoriana - El Imperio Británico...



Nació el 24 de mayo de 1819 en el palacio de Kensington (Londres).

Hija única de la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo y de Eduardoduque de Kent, quien murió siendo su hija muy pequeña.

Su madre se encargó de su educación junto con una institutriz, la baronesa de Lehzen. Nieta deJorge III y del duque de Sajonia-Coburgo-Saafeld.

Cuando el hermano de su padre Guillermo IV subió al trono en 1830, se convirtió en su futura sucesora, ya que su tío no tenía descendencia legítima. Cuando el 20 de junio de 1837 falleció Guillermo, fue coronada reina a los 18 años.

En 1840 se casó con su primo hermano Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Fruto del matrimonio nacieron nueve hijos. Su primogénita, Victoria Adelaida María Luisa, fue más tarde emperatriz de Alemania. Su primer hijo, Alberto Eduardo, príncipe de Gales y posteriormente el rey de Gran Bretaña con el nombre de Eduardo VII, nació en 1841.

En 1850, desafió la autoridad de lord Palmerston, ministro de Asuntos Exteriores del gabinete liberal que asumió el poder en 1846. La pugna alcanzó su momento de máxima tensión en 1851, cuando el primer ministro, lord John Russell, que también desaprobaba los métodos arbitrarios de Palmerston, lo destituyó de su cargo. Su imagen pública se vio aún más afectada en 1854, cuando intentaron impedir la guerra de Crimea.

Instituyó en 1856 la Cruz Victoria, el más alto reconocimiento al valor en tiempo de guerra. Concedió a Alberto el título de príncipe consorte en 1857. Éste falleció cuatro años después. La reina evitó las apariciones en público y dejó que fuera el príncipe de Gales quien cumpliera con la mayoría de los deberes protocolarios de la Corona.

El jefe del Partido ConservadorBenjamin Disraeli, que presidió el gobierno en 1868 y desde 1874 a 1880, consiguió su confianza gracias a su talento para los halagos. Asimismo, le permitió seguir su propio criterio en el nombramiento de cargos religiosos, militares y, en ocasiones, políticos. Respaldó firmemente la política de fortalecimiento y expansión del Imperio Británico de su primer ministro. En 1876 se convirtió en emperatriz de la India. No mantuvo el mismo entendimiento con el jefe del Partido Liberal, William E. Gladstone, quien ejerció como primer ministro en cuatro ocasiones entre 1868 y 1894; desaprobó las reformas democráticas que éste anunció y se opuso a la concesión del Home Rule (autogobierno) a Irlanda propugnada por Gladstone. El líder del Partido Conservador, lord Salisbury, que presidió el gobierno en tres ocasiones entre 1885 y 1902, contó con mayor respaldo por parte de la reina.

Las celebraciones de su quincuagésimo (1887) y sexagésimo aniversario (1897) en el trono fueron motivo de gran regocijo popular.


Victoria I murió el 22 de enero de 1901 en la isla de Wight a los 82 años, siendo sucedida en el trono por su hijo Eduardo VII. 
Vídeo:El Imperio Británico.


Colonialismo e Imperialismo en el siglo XIX (4ª entrada)...



En el Lejano Oriente, Japón había sido gobernado durante siglos por antiguas casas dinásticas de tipo feudal, haciendo a un lado el poder del emperador. En 1868, el emperador Meiji recobró la autoridad imperial e inició una serie de reformas que pretendían introducir en Japón los avances políticos, económicos y sociales de Occidente. 

Las reformas emprendidas por Meiji consideraron: la liberación de los siervos del poder de los shogunes señores feudales; la división territorial de Japón en prefecturas para descentralizar el poder, y la elaboración de una constitución que se fundamentaba en las constituciones elaboradas en Occidente.

En Japón, el establecimiento de una industria moderna de corte capitalista, apoyada en maquinaria y obreros, inició el proceso de industrialización del país. El gobierno imperial ordenó una serie de impuestos sobre el uso de la tierra, los cuales se destinaron a la construcción de las industrias necesarias para el despegue de la economía moderna. La ayuda del exterior consistió en la llegada de asesores técnicos y expertos ingenieros occidentales, que se encargaron de echar a andar la joven industria japonesa.

Así, Alemania, Rusia y Japón en poco tiempo alcanzaron el nivel de desarrollo de otras potencias industriales y políticas en el plano internacional.


Vídeo: La Era Meiji, Japón.


domingo, 26 de marzo de 2017

Colonialismo e Imperialismo en el siglo XIX (3ª entrada)...



Conforme avanzaba el siglo XIX, nuevas potencias pasaron a ocupar un lugar importante en el equilibrio político mundial: Alemania, Rusia y Japón.

A principios del siglo XIX, no existía lo que hoy conocemos como Alemania. Los pequeños reinos que se encontraban ahí, no habían formado una nación debido a la organización política feudal que imperaba. Hacia 1830, un acuerdo económico que permitía el libre tránsito de productos constituyó el antecedente para la unificación de los pequeños reinos germanos en un gran Estado alemán.

El canciller prusiano Otto von Bismarck logró finalmente la creación de un nuevo imperio alemán, después de haber derrotado a Francia en la guerra franco-prusiana en 1871.

En Alemania, el gobierno fomentó la libre compra y venta de productos elaborados en su territorio, alentando así el crecimiento de su industria. Los bancos alemanes apoyaron con préstamos y créditos a los industriales para que establecieran fábricas, impulsando preferentemente la industria siderúrgica por la demanda de acero que había en el mercado internacional, convirtiéndose la economía alemana en una de las más vigorosas de Europa.

Vídeo: El Imperialismo en Europa.

 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Colonialismo e Imperialismo en el siglo XIX (2ª entrada)...



Prosigamos con el tema…

A principios del siglo XIX, Inglaterra y Estados Unidos, que habían alcanzado un alto grado de desarrollo económico e industrial, comenzaron a expandirse con mayor fuerza por diversas regiones del planeta.

Inglaterra colonizó Australia, Nueva Zelanda, la India, Sudáfrica, y muchas otras regiones del mundo. Esta colonización tuvo, como primer objetivo, adquirir materia prima para abastecer su industria y establecer puestos de aprovisionamiento para sus barcos mercantes. Posteriormente, en estas regiones los ingleses instalaron gobiernos dirigidos desde Inglaterra. Sin embargo, la colonización trajo consigo la explotación y esclavitud de los nativos de esas tierras.

En el caso de Estados Unidos, luego de lograr su independencia de Inglaterra en 1776, iniciaron una política de expansión hacia la costa oeste. Negociaron con Inglaterra los territorios del noreste; compraron a Francia el territorio de Luisiana en 1803; España les cedió la Florida en 1819, y anexaron Texas a su territorio en 1836. En los territorios ocupados, Estados Unidos permitió a los colonizadores crear gobiernos propios que se unificaron en un gobierno federal. Los nativos de las regiones colonizadas fueron expulsados, recluidos en espacios delimitados llamados reservaciones, o exterminados.

Para lograr la colonización territorial, y el dominio político y comercial de regiones tan distantes, el desarrollo del transporte marítimo cobró especial importancia. Los lentos barcos de vela fueron sustituidos por buques de mayor tonelaje que transportaban más mercancía en menor tiempo.

Vídeo: El Imperialismo... Expone brevemente el concepto de imperialismo, sus causas, la justificación de las conquistas por parte de las potencias imperialistas, los principales imperios coloniales del mundo en el siglo XIX, las formas de organización de los imperios coloniales y las principales consecuencias tanto para las colonias como para las metrópolis.

Imperialismo y colonialismo en el siglo XIX: Conceptos.



Veamos los conceptos de colonialismo e imperialismo

El término imperialismo hace referencia a la actitud, doctrina o acción que conduce al dominio de un estado sobre otro u otros mediante el empleo de la fuerza militar, económica o política.

Durante el último tercio del siglo XIX las potencias europeas y algunas extraeuropeas (USA y más tarde Japón) desarrollaron una política de expansión colonial acelerada que ya venía gestándose desde comienzos de siglo. Esta nueva fase del colonialismo, que recibe la denominación de imperialismo, tendía a la formación de grandes imperios y constituyó una constante fuente de conflictos que desembocaron en la 1ª Guerra Mundial.

Los términos colonialismo e imperialismo para algunos autores son sinónimos, pero otros aprecian diferencias entre ellos; conozcamos…

El colonialismo suele aludir a las primeras fases de la expansión europea, durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Las metrópolis controlaron una serie de territorios, explotados económicamente, que alentaron relaciones de subordinación con los pueblos autóctonos de la zona, a los que impusieron sus estructuras y formas de vida. Se impulsó el control de rutas, lugares estratégicos y la creación de zonas de influencia, pero no quedó claramente establecida una conducta de conquista continua y sistematizada.

El imperialismo, a diferencia del anterior, tiene fuertes connotaciones nacionalistas; los estados que lo practicaron pretendían la conquista sistemática de la mayor cantidad posible de territorios con el objetivo de alcanzar el rango de potencias mundiales. No buscaban tanto la transformación cultural de estas zonas como su control político, económico y militar. Este proceso adquirió nitidez en el último tercio del siglo XIX.

Vídeo: Colonialismo e Imperialismo siglo XIX.


lunes, 6 de marzo de 2017

Restauración inédita de dos obras maestras de Goya dañadas durante la Guerra Civil...




La Vanguardia.

Madrid, España.- Dos célebres cuadros del pintor español Francisco de Goya, "Los fusilamientos del 3 de mayo" de 1808 y "La carga de los mamelucos" del 2 de mayo, dañados durante la Guerra Civil (1936-39), fueron objeto de una restauración inédita, indicó el miércoles el Museo del Prado.

Estas dos obras maestras de Goya, que ilustran el levantamiento popular de los madrileños contra las tropas francesas lideradas por Napoleón, estaban hasta ahora expuestos en esa famosa pinacoteca de Madrid con sus "heridas de guerra" a la vista.

Estos dos cuadros fueron restaurados con miras a la exposición "Goya y los años de la guerra" que el Museo del Prado ofrecerá del 14 de abril al 13 de julio próximos, coincidiendo con las celebraciones por el bicentenario de la Guerra de la Independencia de España (1808-1814).

"La decisión de la restauración remonta al año 2000 cuando se organizó un simposio internacional con especialistas de Goya", explicó Manuela Mena, responsable de conservación de los cuadros del siglo XVIII de Goya.

Estos cuadros resultaron dañados durante la Guerra Civil. A raíz de los bombardeos de la aviación alemana -aliada con las tropas franquistas- sobre el Museo del Prado, el gobierno de la Segunda República se vio obligado, en marzo de 1938, a trasladarlos a Valencia (este) para protegerlos. Durante el trayecto entre la capital y Valencia, un gran balcón se derrumbó sobre el camión que los transportaba, dañando los cuadros, indicó Mena.

Los dos cuadros habían sido sometidos a reparaciones puntuales en estos años, pero "por primera vez" se les ha practicado un proceso completo de restauración, subrayó la responsable.




 





"1808 o la raíz de nuestra Historia Contemporánea"...



Breve resumen de la obra “Año 1808: Guerra y Revolución”, de J. Gregorio Torrealba.
Rioja2.com (20/3/2008).

1808 es el punto de partida de diversos procesos cuyo desarrollo, a lo largo de las dos últimas centurias, han marcado la historia de España y que se encuentran aún, en buena medida, en la raíz de algunos de los rasgos más característicos de nuestro presente.

La propia idea de España como Estado-Nación, tal y como la concebimos en la actualidad, tiene su arranque en los acontecimientos que llenan esos doce meses. Merece la pena subrayar la importancia de aquellos episodios, llenos de dramatismo y de consecuencias de muy largo alcance, y al mismo tiempo intentar situarlos en su contexto histórico para que un público amplio pueda apreciar adecuadamente su relevancia, más allá de la exaltación de los héroes.


Pero también es necesario no olvidar el sufrimiento de aquellas gentes, a la vez tan próximas a nosotros y tan alejadas; un sufrimiento que podemos ver a través de la mirada horrorizada del que podría considerarse el primer reportero contemporáneo, Francisco de Goya. Un sufrimiento sobre el que se cimenta nuestro presente.