lunes, 27 de marzo de 2017

Colonialismo e Imperialismo en el siglo XIX (4ª entrada)...



En el Lejano Oriente, Japón había sido gobernado durante siglos por antiguas casas dinásticas de tipo feudal, haciendo a un lado el poder del emperador. En 1868, el emperador Meiji recobró la autoridad imperial e inició una serie de reformas que pretendían introducir en Japón los avances políticos, económicos y sociales de Occidente. 

Las reformas emprendidas por Meiji consideraron: la liberación de los siervos del poder de los shogunes señores feudales; la división territorial de Japón en prefecturas para descentralizar el poder, y la elaboración de una constitución que se fundamentaba en las constituciones elaboradas en Occidente.

En Japón, el establecimiento de una industria moderna de corte capitalista, apoyada en maquinaria y obreros, inició el proceso de industrialización del país. El gobierno imperial ordenó una serie de impuestos sobre el uso de la tierra, los cuales se destinaron a la construcción de las industrias necesarias para el despegue de la economía moderna. La ayuda del exterior consistió en la llegada de asesores técnicos y expertos ingenieros occidentales, que se encargaron de echar a andar la joven industria japonesa.

Así, Alemania, Rusia y Japón en poco tiempo alcanzaron el nivel de desarrollo de otras potencias industriales y políticas en el plano internacional.


Vídeo: La Era Meiji, Japón.