martes, 10 de febrero de 2015

"Tarquino visita Itálica" ( IV )...




Hacia la secunda vigilia (de 9 a 12 de la noche), siguiendo las costumbres de Petronio, árbitro de la elegancia, gran amigo de festejos, asistimos a una "comissatio" (tomar copas con algún aperitivo) en la casa Exedra. Lucano, dueño de la casa, nos ha hablado de las nuevas corrientes que llegan de Roma; y, en especial, de los nuevos derechos y comportamientos de la mujer. ¡Por cierto, Lucrecia, que coincide con tu forma de pensar! Te resumo lo que nos narró para tu alegría y para disgusto mío.


Las mujeres están rompiendo la tradición de someterse al padre y al marido, y han adquirido derechos propios en la familia e influyen en la vida política. Actualmente los matrimonios son precoces y no es raro que las muchachas se casen a los 12 años. A veces no hacen ceremonia, ni civil ni religiosa, de matrimonio; sólo es necesario la vida en común para formar un matrimonio. La dote de la mujer ya no es propiedad exclusiva del marido y puede ser restituida a la mujer por muerte del marido o por divorcio.


La mujer itálica ya ejerce profesiones liberales (médico, vendedora, lavandera,...) y están muy influenciadas por las mujeres de origen griego que son las más cultas y las que menos prejuicios tienen.

La moda ha cambiado muchísimo; la mujer se peina con bucles, se viste prendas de vivos colores y se adorna con hermosas joyas. Según Lucano, en las termas de Sicilia se ha puesto de moda el bañador de dos piezas.

Durante toda la carta, Lucrecia me he sentido muy cerca de ti y he recordado nuestros diálogos en la casa cuadrada de tus padres en el campo y en el bosque. Si Venus nos protege espero volver a Itálica contigo y disfrutar de este bello y armonioso municipio.

"Vale, mea cara Lucrecia, 4 idus Maii".( Adios, querida Lucrecia, 12 de mayo).Totus tuus, Tarquinus.(Todo tuyo), Tarquino.





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