lunes, 28 de abril de 2014

Los aborígenes canarios...




El verdadero origen de los primeros pobladores de las Islas Canarias sigue siendo un misterio. Historiadores y curiosos de todos los tiempos han acudido a la Biblia, a escritos de la Antigua Roma y todo tipo de leyendas para encontrar una solución a este enigma. Pero ninguna hipótesis resulta totalmente convincente. La mayoría de los arqueólogos, sin embargo, se inclinan por que los primeros pobladores de las islas llegaran a mediados del primer milenio antes de nuestra era, procedentes de la cercana África.

Los estudios arqueológicos, apoyados por la crónicas, también indican algunos datos básicos sobre la forma de vida de los aborígenes canarios (en general):

Los habitantes fueron llegando en varias oleadas que no afectaron a cada isla por igual; no se sabe si fueron traídos o si vinieron por si mismos. También se desconoce la motivación. Los aborígenes que vivían en la isla de Tenerife recibían el nombre de guanches.

La utilización de molinos circulares (romanos) sugiere contactos con Roma o pueblos norteafricanos desde aproximadamente el comienzo de la era común. Se han encontrado anforas romanas del s. III-IV EC en Lanzarote.

No había una cultura común entre islas (debido al aislamiento, a la diferente procedencia o contactos de los diferentes isleños o un poco de todo).

Vivían principalmente de la ganadería aunque, en algunas islas y épocas, se practicaba también la agricultura. Tenían cabras, cerdos y, al parecer, también ovejas (aunque de piel lisa y con pelo sólo en el rabo). Usaban perros para el pastoreo. Conocían la cebada y probablemente el trigo (aunque pudo haber sido introducido junto a las higueras por los mallorquines en el s. XIV). Usaban palos o cuernos para cavar el suelo.

El resto de los recursos naturales se aprovechaba todo lo posible. Así se recogían piñones, rizomas de helecho, frutos de mocán, bicácaros, moras, madroños, barrilla y dátiles para comer, sobre todo en tiempos de necesidad. Del mar se recogía marisco y se pescaban peces de la costa como viejas, sargos, pejeperres, bocinegros y morenas. Estos podían pescarse con anzuelos, nasas, redes o formando con piedras charcas cerradas en las que los peces queden atrapados al bajar la marea. También se aprovechaban ciertos vegetales para hacer cestas y cordeles, y se recogía madera para las casas y los enterramientos.

Gran Canaria era la única isla en que la agricultura no era un actividad secundaria, ya que se han encontrado graneros (los mal llamados cenobios). Las crónica también mencionan canalizaciones y prácticas de regadío.

Pero, conozcamos algunos datos de su vida cotidiana, de su organizaciópn social...Se sabe poco sobre la organización social de las islas, ya que las únicas fuentes son las crónicas de los recién llegados. Gran Canaria es una de las islas de las que tenemos más datos. Estaba dividida en dos territorios, llamados reinos por los conquistadores, con sede en Gáldar y Telde, respectivamente. Estos territorios incluían tierras de montaña y costa – muy importante para la ganadería estacional. Cada uno de ellos estaba regido por un Guanarteme (ewad-n-artémin) que era de clase noble. Su poder se justificaba por ser descendiente de la mítica Attidamana. En Tenerife, cada territorio estaba dirigido por un Mencey, y cada unoi de esos territorios recibían el nombre de menceyatos.

El máximo jefe religioso también era noble y, al parecer, controlaba el almacenamiento del grano. La nobleza contaba además con una asamblea – el sabor. En fin, los nobles controlaban las tierras y el ganado mientras que el resto de la población trabajaba y dependía de los primeros.

Algunas fuentes declaran que en Gran Canaria se practicaba la poliandria (emparejamiento de una mujer con dos o más hombres), mientras que otros la niegan. Ésta práctica podría explicarse (si es que existió) por la práctica, también mencionada en las fuentes, del infanticidio femenino. El infanticidio debió usarse como medida de control de la población en épocas difíciles.